domingo, 2 de septiembre de 2012

Mi estómago, ese niño malcriado. ¡Mea Culpa!

Ya han pasado 16 días desde que comencé mi dieta y mi nuevo estilo de vida saludable. Hasta ahora me he sentido genial, estoy muy contenta porque siento que estoy logrando una gran fortaleza mental en la lucha contra el "cerebro de gordo", he pasado frente a restaurantes de comida rápida y no he sentido ansiedad, he cocinado para mis papás y no he tenido problemas con ello. En las noches he tenido algunos pequeños ataques de ansiedad y uno rudo cuando fui a cancelar en la caja de una conocida cadena de farmacias-perfumerías y estaba la repisita con el montón de chucherías y vi unos alfajores Havana y sentí unas ganas TREMENDAS de comprarme uno pero logré vencer la tentación y solo cancelé mi delicioso yogurt light.

Estoy convencida que esto es una lucha muy personal, nadie nos va a lograr convencer de llevar una vida sana o de no desviarnos de nuestro camino si decidimos iniciarlo, NADIE, es una responsabilidad que recae única y exclusivamente en nosotros. Aquí no engañaremos a nadie más que a nosotros mismos si rompemos con ese compromiso. No comiences a recorrer el camino presionado por terceros, no lo hagas si no estás convencido y dispuesto a comprometerte con tu propio bienestar.

¿Te decidiste? ¡Genial!

Yo tengo un niño malcriado, es probable que tú también tengas uno: el estómago.

¡Mea culpa! he sido una madre consentidora durante mucho tiempo. El niño pedía A y yo le daba A. El niño chillaba ¡BUAAAH! y yo brincaba a darle comida, entonces creció con esa mala costumbre y aprendió a manipularme, sabía que me tenía a sus pies para consentirle sus antojos.

Una vez que obtuve mi cita con la nutricionista, abrí los ojos, yo quiero mucho a mi niño malcriado pero he sido una mala "madre", estoy a tiempo de enmendar mis errores y educarlo para que sea un estómago disciplinado y sano. Lo anterior se dice fácil pero es muy complicado, deshacer años de malos hábitos requiere de mucho esfuerzo y sobre todo NEGOCIACIÓN con uno mismo.

Faltando una semana para mi cita con la nutricionista le regalé a mi estómago una semana de despedidas. Comí durante esa semana las cosas que más me gustan ¿ah? ¿qué crees que estoy loca? ¿cómo me voy a comer por una semana cosas que no son saludables? ¿que me voy a enfermar? :-) ¡PFFFF! ya estoy enferma, sufro de OBESIDAD MÓRBIDA una semana más comiendo lo que venía comiendo por años no haría mucha más diferencia. Así que fueron 5 días de "Chao Chocolate", "Chao Ponquecito de la Tarde", "Chao Perro Caliente", "Chao Comida China", "Chao Pasta al pesto", y, el mismo día de la cita on la nutricionista, dije "Chao Hamburguesa". Mi cita fue un viernes, entonces decidí comenzar la dieta el mismísimo sábado porque pensé: "no comenzaré la dieta el lunes, eso ya es pavoso, eso es cosa del pasado. Comenzar dieta un sábado es el New Black".

Nada cómo conocerte bien no solamente a nivel mental sino físico para reconocer la ansiedad, esa pataleta del niño malcriado. Yo aprendí a reconocer los síntomas físicos de mi ansiedad por comer (que me da sobre todo en la noche) y así cuando comienzan a aparecer los signos mantengo "diálogos" conmigo misma: 

- Yo (la mala mamá): "ajá tengo hambre, tengo hambre ¡aaaahhh! debería comerme alguito" (el niño malcriado chillando y la mamá desesperada por darle lo que pide)
- Yo (la nueva mamá): "¿ te vas a morir si no comes?" (la nueva mamá aplicando disciplina)
- Yo (la mala madre): ":-/ ehhhmmm! no, no me voy a morir" (es cierto, ese niño no tiene hambre, está es mal acostumbrado. ¡Qué horror!)
- Yo (la nueva mamá): "toma agua, relájate, escucha música, lee un libro, ve una película"

Cuando sientas ansiedad por comer piensa en todo el daño que te has estado haciendo, piensa en lo bien que te vas ir sintiendo, piensa en lo linda que te vas a ver, piensa en la ropa que te vas a poder poner, piensa en el montón de cosas que vas a poder hacer porque ahora comes sano y te ejercitas.

Pero la buena crianza no es solamente una disciplina vacía y sin beneficios, regále a tu estómago la disciplina de comer a las horas debidas pero también juega con tus comidas, sírvelas de una manera bonita, que luzcan apetitosas y cuantiosas. De esta manera irás comprendiendo que la dieta no implica simplemente sacrificio sino también beneficio.

Me despido dejando una foto de uno de mis almuerzos:


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